100 DIAS DE MENTIRAS Y ABANDONO

El alcalde solitario no ha gobernado sino que se ha limitado a hacer anuncios.

Marquesinas y bancos rotos, baches, cunetas atascadas son el resultado de la parálisis del “no-gobierno” local.

El alcalde no asiste a las convocatorias importantes, como la del foro sobre el Camino de Santiago o la del PAS.

A pesar de lo muy anómalo de la situación del gobierno local, con un alcalde en minoría absoluta y el resto de la corporación en la oposición, los socialistas de Miño hemos aguardado los 100 días de deferencia para hacer un balance de la gestión del alcalde solitario.

Y el resultado no puede ser más desalentador, para el PSOE y sobre todo para el pueblo: aceras deterioradas, la maleza invadiendo cunetas, marquesinas abandonadas, bancos rotos, baches… Esto, en lo que se ve a simple vista y que es obligación de todo concello sin que medie petición de arreglo. Pero en lo que respecta a asuntos de más calado, el análisis arroja un resultado aún más negativo. El señor Sánchez se ha limitado a hacer anuncios de gestiones sin demostrar haberlas llevado después a cabo, llegando al extremo de jactarse de abrir una web inacabada sin apenas contenido, donde ni aparecen los partidos políticos de la corporación y con un portal de transparencia que no funciona.

Algunos de los supuestos logros del “no-gobierno” son propuestas del grupo municipal socialista, como la aprobación de una moción para la participación ciudadana en los plenos municipales. Otros son en realidad una pérdida de servicios para los miñenses, como el desmantelamiento de la oficina de atención catastral.

Más llamativa aún es la cambiante toma de decisiones de Ricardo Sánchez. Por ejemplo, pretendió asignarse un sueldo de 40.000€ para luego asegurar que solo buscaba que se lo negaran; inició la contratación de un jefe de prensa para luego desistir al “descubrir” que en Miño hay problemas económicos graves. Y, en días pasados, se abstuvo de votar su propia propuesta al pleno cuando los socialistas le demostraron las múltiples irregularidades que tenía.

Manuel V. Faraldo afirma que era de esperar. El ayuntamiento funciona por inercia, con el trabajo rutinario de los funcionarios que por supuesto no pueden sustituir a un gobierno inexistente. En Miño no hay proyectos, ni capacidad para sacarlos adelante, porque no hay gobierno.

Además Faraldo recuerda la ausencia del alcalde en reuniones relevantes para el futuro de Miño, como las convocadas por la Diputación para la asistencia de los concellos al foro del primer congreso del Camino de Santiago o la de la presentación del PAS (Plan de Acción Social). Importantes oportunidades perdidas para un pueblo que necesita más que nunca promocionarse y buscar nuevas vías de progreso.

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